Desde que en 2015 los Estados Miembros de las Naciones Unidas aprobaran los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para mejorar las vidas y las perspectivas de las personas en todo el mundo, estos se han convertido en el libro de cabecera para toda iniciativa de smart city. El año 2020 estaba llamado a marcar el inicio de una década de acción ambiciosa a fin de alcanzar los Objetivos para 2030, si bien la realidad de esta crisis sanitaria mundial ha vuelto a agitar los planes de una agenda global que requiere de gran cooperación horizontal (entre naciones) y vertical (entre distintos niveles de un mismo territorio).

Andalucía, tierra de oportunidades Smart

Algunos, como Daniel González Bootello, Director General del Smart City Cluster, prefieren ver una oportunidad en mitad de la situación que atravesamos: «Con la situación actual y el impacto socioeconómico que viviremos, la tecnología va a ser una gran oportunidad para transformar la economía, tanto a través de la digitalización como a través de la prestación de nuevos servicios de valor añadido». Un horizonte de optimismo para un campo en el que Andalucía cuenta con una serie de ventajas nada desdeñables.

Uno de los primeros efectos que ya hemos podido notar ha sido el aplazamiento de la VI edición del Congreso Ciudades Inteligentes de Madrid. La edición se presentaba bajo el lema Descarbonizar, Digitalizar y Distribuir: Retos de futuro de las ciudades hacia el 2050, una meta que ahora nos provoca un poco de vértigo e incertidumbre. Este evento es, junto al Foro de Inteligencia y Sostenibilidad Urbana «Greencities» de Málaga (aplazado a septiembre-octubre) y el Smart City Expo World Congress de Barcelona, la piedra angular del debate sobre ciudades inteligentes en España. Y en este debate Andalucía tiene una voz cada vez más prominente.

Los ODS, una guía fundamental para el desarrollo de las Smart Cities

Para ayudarnos a entrever el contorno de las smart cities en Andalucía de aquí a un futuro cercano, nadie mejor que una voz de autoridad como Daniel González Bootello, Director General del Smart City Cluster. Esta alianza de más de 120 empresas e instituciones se ha convertido en el punto de encuentro de referencia entre ciudades, ciudadanos y empresas conectados al ámbito de la smart city. Con sede en el Parque Tecnológico de Andalucía, en Málaga, lo que nació como un pequeño núcleo llamado Andalucía Smart City se ha transformado en un sólido grupo que acumula interesantes casos de éxito.

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Pero más que del recorrido andado, nos interesa hablar del camino por recorrer. En este sentido, comenta Daniel, «los ODS son muy útiles ya que son una forma de ponerle nombre a los objetivos, de organizarlos, de estructurarlos; te ayudan a tener en mente que con tu iniciativa estás persiguiendo uno de los diecisiete objetivos». Si bien no todos los ODS hacen mención explícita al desarrollo de las ciudades, en todos ellos está más o menos presente el concepto de smart city. En este sentido, el Objetivo número once nos reta a «lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros y resilientes». Sin embargo, como bien señala Daniel, objetivos como una educación de calidad, la igualdad de género, una energía asequible y no contaminante, o la protección de la vida submarina no pueden salirse del foco de las smart cities. ¿Qué ciudad inteligente puede entenderse sin estos desafíos en mente?

«La finalidad de una smart city no es sino el incremento de la calidad de vida del ciudadano. La tecnología es el medio para conseguir ese fin. La idea no es tener una ciudad muy tecnologizada, sino tener una ciudad con una elevada calidad de vida. No pretendemos que la tecnología resuelva todos nuestros problemas, sino apoyarnos en la tecnología en la medida en que nos permita resolver esos problemas», aclara Daniel.

La finalidad de una smart city no es sino el incremento de la calidad de vida del ciudadano (...) La idea no es tener una ciudad muy tecnologizada, sino tener una ciudad con una elevada calidad de vida. — Daniel González Bootello

En este sentido, Andalucía cuenta con una serie de proyectos bastante ambiciosos que tienen que ver con la profundidad en la transformación de las ciudades. Desde proyectos centrados en la eficiencia y el ahorro energético como el que tiene lugar en 29 municipios de la provincia de Cádiz hasta el proyecto de Smart E-Building en el PITA de Almería, el gran parque agrotecnológico de España.

Un futuro prometedor en cuanto a proyectos «smart»

A día de hoy, uno de los proyectos más ambiciosos que destaca Daniel es el Smart Campus de la Universidad de Málaga, con acciones orientadas a la conservación y el desarrollo de zonas verdes, el fomento de la movilidad sostenible y la promoción del uso del campus como «urban-lab» en proyectos de investigación, transferencia e innovación. Como destaca Daniel, «hay en general un movimiento de ciudad verde, de descarbonización y reducción de la huella del CO2, de generación de energía fotovoltaica «cero emisiones»…, son acciones que quedan a nivel municipal y los ayuntamientos están haciendo muchas iniciativas y cada vez más».

Uno de los campos, y nunca mejor dicho, donde Andalucía puede reinventarse es en el de la agricultura «smart». Proyectos destacables como el de BioAzul y su tecnología RichWater, un método para ahorrar agua y fertilizantes en la agricultura a través del tratamiento de aguas residuales municipales para su posterior reutilización en el riego, constatan una de las ventajas clave de la región. «Andalucía tiene sol, tiene viento, tiene biomasa… Es una comunidad muy extensa en la que se produce muchísima agricultura. Este es otro de los elementos que se benefician de las tecnologías smart, ya que incrementan la productividad de los cultivos mediante tecnologías de sensorización y recogida de información», señala Daniel.

El futuro parte del uso inteligente de los datos

La clave, según expresa, está en los datos. Más específicamente, en la recogida, el manejo y la interpretación de los datos. Procesos como el data mining, los cuadros de mando, el análisis de tendencias, la representación gráfica o los informes orientados son fundamentales en el uso inteligente de los datos disponibles. Y esto es útil tanto para el alcalde de un municipio como para emprendedores particulares. Un agricultor que sabe interpretar esos datos puede decidir lo que hace con su invernadero o con su terreno. Necesita conocer el pH del suelo, o el grado de polen, o el grado de humedad de la tierra u otras muchísimas variables que ahora pueden jugar a nuestro favor. «Andalucía está en una posición inmejorable para el desarrollo de ciudades y territorios inteligentes», concluye Daniel. Ahora es el momento de que nosotros hagamos un ejercicio de uso inteligente de los datos de que disponemos, analicemos nuestro entorno socioeconómico, y empecemos a diseñar el futuro que queremos para nuestras ciudades.