No hay dos personas a las que la situación de teletrabajo haya afectado por igual. A Ricardo Martínez, emprendedor jienense, la implantación del teletrabajo le cogió por sorpresa, como a la mayoría, pero por suerte pudo adaptarse con cierta facilidad a la nueva normalidad. Héroes de Papel, la editorial de la que es socio fundador, ya aplicaba una metodología mixta de trabajo presencial y no presencial antes del estado de alarma. El negocio, una pequeña empresa con sede en Bollullos de la Mitación, estaba ya en cierto modo preparado para una situación imprevista de teletrabajo. Usando herramientas de videoconferencia y aprovechando la digitalización de la mayoría de los materiales con que trabajan (libros especializados en cultura pop y literatura de ficción), pudieron sobrellevar la situación. «El principal problema ha sido el envío de paquetería. Por lo demás, estábamos bastante preparados para este cambio repentino», nos explica. Eso sí, como precaución, piensa que deberían invertir más recursos en una digitalización de la empresa, especialmente en el uso compartido de archivos en la nube.

¿Hacia una cultura del teletrabajo?

No es ninguna noticia que el impacto de la crisis sanitaria ha sido muy desigual en el tejido empresarial andaluz, afectando de forma distinta según varios factores: el sector productivo, el modelo de negocio, el grado de transformación digital… Según la Encuesta sobre el Uso de TIC y Comercio Electrónico en las Empresas en Andalucía, realizada por el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía en 2019, un total de 125.953 empresas proporcionaban a sus empleados dispositivos portátiles que permitían el teletrabajoa través de la conexión a Internet para uso empresarial. De todas ellas,11.240 eran entidades empresariales de diez o más trabajadores, representando el 71% del tejido empresarial de esta tipología

Asimismo, según un estudio de Adecco, días antes del estado de alarma en Andalucía teletrabajaban el 6,9% de los ocupados, un porcentaje algo inferior a la media nacional (7,9%). Las cifras, sin embargo, han cambiado durante los meses de confinamiento. Según un trabajo publicado por la Cátedra de Emprendimiento Sostenible de la Universidad de Málaga, el porcentaje de emprendedores malagueños que han mantenido su actividad mediante teletrabajo desde el inicio de la crisis es del 57,4%, un nivel algo superior a los registrados en Andalucía (46,4%) y España (48,2%).

Otros estudios manejan cifras similares: según estadísticas suministradas por Eurostat en febrero de 2020, referidas a datos de 2018, en España hay en torno a un 4,3% de teletrabajadores. Esta cifra supone un aumento de solo 1,2 puntos durante la década 2008-2018. Este panorama de lenta implantación del trabajo a distancia se replica en casi toda la Unión Europea, donde la media solo alcanza el 5,2%. Las nuevas tecnologías avanzan a pasos agigantados, las telecomunicaciones mejoran cada día, pero por alguna razón, el teletrabajo se resiste a seguir el compás de la transformación digital. Se agotan las excusas: parece cada vez más evidente la existencia de cierta resistencia cultural a la lejanía del puesto de trabajo.

Nos guste o no, la crisis sanitaria ha forzado a muchas empresas a ensayar con nuevas metodologías de trabajo no presencial. Algunas por primera vez. Tras la confusión de los primeros meses, el teletrabajo suena cada vez menos como una sintonía extraña en la cabeza de emprendedores relacionados con el sector TIC, el que más fácilmente puede adaptarse al cambio. Un ordenador con conexión a Internet es, dicho de forma exagerada, lo único que necesitan muchos puestos de trabajo. Pero para que la opción del teletrabajo sea una opción real, eficaz, positiva y saludable tanto para trabajadores como para empresas, hace falta mucho más que improvisar unas cuantas oficinas en casa. Es necesario todo un replanteamiento de la cultura laboral y un análisis de las enormes ventajas que la transformación digital puede ofrecer en este campo, así como de los posibles riesgos.

Smartworking y equilibrio trabajo-vida

Teletrabajar no puede traducirse en trabajar de cualquier manera. Consciente de esto, la Dirección General de Trabajo y Bienestar Laboral de la Junta de Andalucía rápidamente publicó Recomendaciones para teletrabajar de forma segura y saludable. La guía recopila todos los requisitos necesarios para un buen desempeño de la actividad laboral en casa, tales como la selección del lugar de trabajo, la disposición de mesa y silla, las condiciones de luz necesarias o medidas para prevenir la fatiga visual. Sin embargo, este escenario plantea otra serie de cuestiones urgentes: ¿quién debe asegurar todos estos requisitos? Si el hogar se convierte en el segundo espacio de trabajo (o el primero en muchos casos), ¿qué papel juega la empresa en la prevención de que estos requisitos se cumplan? Si hay algo que esta situación también ha revelado es que no todos disfrutan de las mismas condiciones domésticas para teletrabajar de forma saludable y segura.

El Adecco Group Institute, una de las principales referencias en materia de recursos humanos, habla de smartworking para referirse a un trabajo remoto mucho más saludable y productivo. «A través del trabajo inteligente, los empleados tienen la oportunidad de operar dentro y fuera del cuartel general de la empresa. Sin horarios o lugar de trabajo establecidos, siempre que se cumplan las limitaciones al horario de las jornadas diarias y semanales», asegura el portal. Se trata, en fin, de otra forma de hablar de la flexibilidad laboral «de toda la vida», una que permita un mejor equilibrio entre vida laboral y personal, al establecer horarios flexibles, permisos para trabajar en remoto y en presencial según las circunstancias, y una mayor autonomía del trabajador, entre otras ventajas. A cambio, claro, se espera una mayor relación de confianza entre empresa y empleado para no caer en abusos por parte de uno ni de otro. Por una parte, para que la autonomía no se convierta en irresponsabilidad y el empleado acabe siendo improductivo. Por otra parte, para que el trabajador remoto no se convierta en un trabajador 24 horas. «Esta inflexibilidad se vende de alguna manera como flexibilidad, pero supone que el trabajador siempre está preparado para ser contactado. El trabajador remoto es, para algunas empresas, el trabajador ideal. No necesitan invertir en un escritorio o espacio de oficina. No necesitan una unión (...) Puede que no sean tan productivos, pero están haciendo lo suficiente para que muchas grandes compañías piensen que este es el futuro del trabajo», aseguran desde el portal.

 

Foto: Susanna Marsiglia

 

Según un informe de la multinacional Sage, cerca del 40% de las pymes españolas considera que trabajar desde casa no les permite llevar una gestión integral de sus negocios. A su vez, el 67% considera que la imposibilidad de teletrabajar de forma integral puede afectar de forma negativa a sus negocios. Nos comenta Talía Ramírez, empleada de la desarrolladora de videojuegos malagueña Redvel Games, que su empresa ya estaba preparada desde hace mucho para el trabajo remoto, pero quees el recelo a la falta de productividad y a «perder el control» lo que echa para atrás a muchas empresas. «Desde el punto de vista del trabajador, un modelo híbrido es una apuesta positiva, pero no está claro que muchas empresas lo vean así», explica. En parte por incompatibilidad con el negocio, por escepticismo, o porque era imposible prever un escenario como este, lo cierto es que la transformación digital enfocada hacia el teletrabajo no ha sido una opción contemplada por la mayoría de empresas. ¿Por qué invertir en herramientas de gestión en la nube, telecomunicaciones, espacios de trabajo fuera de la oficina y metodologías ágiles si lo tradicional siempre ha funcionado? La cuestión ya no es preguntarnos cómo pudimos hacerlo, sino cómo queremos adaptarnos a un cambio que, definitivo o no, es hoy más real que nunca.

Una forma de teletrabajar para cada modelo de negocio

Según Sage, la mayoría de inversiones en digitalización de las pymes españolas se habían dirigido hasta ahora a servicios de voz, acceso a Internet, email y web. Esta inversión, quizá suficiente en tiempos anteriores, hoy suena tremendamente escasa. Hay una percepción lógica de «o todo o nada» que se repite entre las pymes consultadas en los numerosos estudios sobre teletrabajo. Si no se cuenta con las herramientas adecuadas para trabajar en remoto, esta opción se vuelve un quebradero de cabeza para muchos emprendedores. Para apostar por una verdadera transición hacia un modelo híbrido entre trabajo presencial y no presencial, es necesaria una hoja de ruta que contemple una transformación digital eficaz, no pequeñas soluciones temporales que pueden llegar a perjudicar la productividad de todos.

Algunos de los principales agentes de este cambio ya se están moviendo. El pasado mayo, la Comisión de Talento y Desarrollo Organizacional del clúster OnTech Innovation organizó un webinar sobre teletrabajo en el sector TIC. La sesión online, que fue todo un éxito, contó con más de 250 empresarios y profesionales andaluces inscritos. El presidente de la Comisión de Talento y Desarrollo Organizacional del clúster, Isidro Ramírez, aseguró que, «primero por necesidad, y después porque hemos descubierto que podemos hacer convivir el teletrabajo con los sistemas tradicionales», el teletrabajo en el sector TIC ha venido para quedarse. Veremos. En la misma sesión, la abogada Azucena Rivero advirtió de que el éxito del teletrabajo depende de que su implantación se adecúe a la realidad particular de cada empresa.

Primero por necesidad, y después porque hemos descubierto que podemos hacer convivir el teletrabajo con los sistemas tradicionales, el teletrabajo en el sector TIC ha venido para quedarse. — Isidro Ramírez, presidente de la Comisión de Talento y Desarrollo Organizacional del clúster OnTech Innovation

Un pilar fundamental de esta nueva dinámica de teletrabajo son, cómo no, los softwareque nos permiten trabajar en equipo y seguir en contacto con el resto de compañeros. A las habituales herramientas conocidas por todos se añaden una serie de alternativas menos consolidadas pero igual de eficaces. En Andalucía, sin ir más lejos, contamos con empresas como la malagueña Dataprius, un servicio de almacenamiento y trabajo en la nube para empresas y profesionales. La compañía asegura que antes de la crisis sanitaria el software tenía más de 80.000 descargas de todo el mundo, a las que se han sumado otras 16.000 desde el confinamiento. Otras soluciones vienen de la mano de Jobtely, una tecnológica sevillana que ha creado unaapp para conciliar vida familiar y laboral. Su programa de registro horario se adapta a empleados tanto con horarios fijos como con jornadas flexibles, permitiendo además la generación de informes para optimizar el tiempo del equipo y detectar mejoras en la gestión de los horarios.

Pese a todo, es evidente que el teletrabajo no es una opción real para un alto porcentaje del tejido empresarial andaluz. Incluso dentro de las TIC y sectores afines, hay un hándicap importante en función del tamaño de la empresa. La Encuesta sobre el Uso de TIC y Comercio Electrónico en las Empresas en Andalucía indica que son las compañías «de mayor músculo», es decir, las que tienen 250 o más trabajadores, las que gozan del mayor índice de adaptabilidad al teletrabajo (94,3%). Allanar el terreno para dar un salto tecnológico y cultural tan importante supone un esfuerzo considerable.La transformación digital nos ha facilitado mucho el cambio, pe. Ya sea que el teletrabajo haya venido para quedarse o para ayudarnos a superar un bache, es buen momento para explorar e identificar las oportunidades que esconde esta situación. El teletrabajo ha entrado en escena. Ahora queda por ver si será un monólogo o compartirá escenario con otros actores.