El sector agroalimentario es el que más contribuye a las exportaciones de nuestra comunidad autónoma, con más de un tercio de las ventas destinadas al exterior. El aceite de oliva y las frutas y hortalizas, que concentran en torno a las dos terceras partes de la producción de la rama agraria, ocupan hoy posiciones de liderazgo mundial por su calidad y su gran valor añadido. La producción de frutas y hortalizas en particular cuenta con cultivos muy difíciles de encontrar incluso en la Europa mediterránea, como las chirimoyas, los aguacates, los mangos y demás frutas tropicales de las costas de Málaga y Granada.

 

Instalaciones de Trops en la región de la Axarquía.

 

Precisamente en la región de la Axarquía tiene su principal sede la Sociedad Agraria de Transformación (SAT) Trops, la mayor productora y comercializadora de aguacate y mango a nivel nacional. Fundada en 1979, Trops es considerada la primera organización de productores transnacional de Andalucía, al tener entre sus socios al 80% de los productores de aguacate de Portugal. Con una cuota de producción y comercialización de aproximadamente el 50% del mango y el 40% del aguacate peninsulares, Trops agrupa actualmente a alrededor de 3000 agricultores, desde Castellón hasta el Algarve portugués, concentrando la mayor parte de su producción en las provincias de Málaga y Granada.

Innovación al servicio de la calidad

La innovación tecnológica forma parte del ADN de Trops. La empresa se encuentra en un estado permanente de inversión en proyectos de I+D+i; una inversión necesaria, por otra parte, para impulsar un sector del mercado agroalimentario que aún no dispone de suficiente pulmón tecnológico. Cuando la competencia es baja y te conviertes en la punta de lanza del mercado de la fruta subtropical, te ves obligado a innovar desde cero. Esto ha llevado a Trops a buscar fuera de España soluciones tecnológicas que aún no estaban inventadas, como una máquina capaz de realizar 952 fotos por segundo para clasificar la fruta por la calidad de la superficie o el color. Hablamos de tecnología «hecha a medida» por los mejores sastres de la ingeniería agronómica de Europa.

En Trops tienen claro que la tecnología debe utilizarse al servicio de la calidad del producto. No es una tendencia a la que sumarse sin más, sino una manera de alcanzar nuevas cotas de eficiencia. Teniendo esto en mente, en Trops están decididos a apostar por tantos proyectos innovadores como sea posible: desde calibradoras con cámaras de visión artificial hasta aplicaciones para reducir el desperdicio alimentario, pasando por la instalación de placas solares en las veintidós nuevas naves que están a punto de abrir. Destaca además su estrecha colaboración con la Universidad de Málaga, con quienes han trabajado para resolver el problema del conjunto de hongos patógenos aéreos que amenazan el cultivo del aguacate, además de un novedoso proyecto de inteligencia artificial. Con esta última iniciativa se proponen detectar la fruta en los árboles mediante imágenes por satélite, medir el NDVI (o índice de vegetación de diferencia normalizada, un sistema para medir la actividad fotosintética del árbol) y etiquetar en función de la producción que tenga cada parcela.

Machine learning, 5G e inteligencia artificial

La lista de proyectos que Trops lidera en colaboración con organismos e instituciones públicas es desde luego larga. La mayoría los proponen ellos, ya que necesitan cubrir la falta de investigación en un sector pequeño, si lo comparamos con el del olivo o la vid. Un ejemplo de colaboración es el que realizaron hace dos años con el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA); un proyecto para medir, mediante sensores en tierra, la humedad del suelo y el microclima del árbol, y así poder escoger la dosis de riego ideal para el fruto.

Foto: Ardi Evans.

También han resuelto aplicar la tecnología machine learning gracias al volcado constante de datos relativos a la cosecha. El proceso comienza con una fase de business intelligence que les permite saber de qué datos disponen, qué calidad tienen y qué ha pasado históricamente para entenderlos en su contexto. A continuación se aplica el machine learning para lanzar predicciones en dos sentidos, cosecha y demanda, de manera que se conjuguen ambas variables. Es sorprendente la cantidad de aplicaciones que ofrece el machine learning en el sector agroalimentario. Jesús Regodón, director de I+D+i y sostenibilidad de Trops, nos habla de otro proyecto, este en colaboración con Vodafone, Huawei y Cellnex Telecom, para emplear tecnología 5G e inteligencia artificial en la recogida del mango. Se trata de un robot que detecta la fruta y acciona un mecanismo para cortarla y depositarla en el cesto sin dañarla lo más mínimo. El robot ejecuta el machine learning en la nube, que es mucho más rápido, para detectar qué mangos están listos para ser recogidos y cuáles no.

Superar la brecha digital: un reto de todos

Para Jesús, el objetivo de la transformación digital es poder tomar cada vez más y mejores decisiones en base a datos de calidad. La recopilación y gestión de datos se ha convertido en una de las principales líneas de actuación de Trops. Esto les condujo a convertirse en la primera empresa andaluza en instalar RP Agro, un gestor de incidencias e informes tipo CRM que se ha convertido en una herramienta fundamental para el día a día de técnicos de fábrica y campo. La app se ha adaptado a la filosofía de producción de Trops, que trabaja con previsiones y demandas específicas de tiempo y volumen de producción para sus agricultores. Los productores vuelcan en la aplicación los mismos datos con los que más tarde los técnicos harán analíticas descriptivas, prescriptivas y predictivas. En este sentido, las tablets se han convertido en una herramienta tan indispensable como la cosechadora o la asperjadora. Desde el mismo momento en que un agricultor descarga la fruta, todo se vuelca en el RP Agro.

En un mundo global, donde la competencia es tan feroz, debes sobresalir, y una forma fundamental de hacerlo es gracias a la innovación y adaptación a las nuevas tecnologías. — Jesús Regodón

Jesús comenta cómo tras la primera campaña en que emplearon la app, solo hubo cuatro errores en las casi 16.000 entradas registradas. Esta anécdota nos revela hasta qué punto la llamada brecha digital puede ser superada si se invierte en formación y aprendizaje. La agricultura, nos cuenta Jesús, está «atomatizada». Es muy difícil convencer a agricultores de que por sí solos inviertan en transformación digital. Los «tractores» del cambio deben ser las propias cooperativas. «En un mundo global, donde la competencia es tan feroz, debes sobresalir, y una forma fundamental de hacerlo es gracias a la innovación y adaptación a las nuevas tecnologías», comenta Jesús. Ahí entran en juego más que nadie los técnicos de I+D+i. Si no son ellos quienes aplican e impulsan el cambio, dialogan y demuestran a agricultores el valor añadido de lo digital, es poco probable que esto suceda. «Hace falta un cambio de mentalidad para convencer a pequeños agricultores de que implementen cambios tan básicos como sensores para saber si el suelo retiene agua, o cuándo tienen que regar», insiste Jesús.

Sensórica, análisis de cosecha, análisis del estado de la vegetación, vuelos con drones…, son innovaciones que están al alcance de la mano, pero hace falta un pacto entre técnicos y agricultores para que la brecha digital no frene el enorme potencial que esconden las nuevas tecnologías en el sector agroalimentario. Un sector, por otra parte, a menudo invisibilizado, donde al contrario de lo que pensamos están sucediendo algunas de las innovaciones más interesantes, prometedoras y sobre todo útiles del mercado. Y en Trops tenemos un buen ejemplo de ello.