En Desmontando a Harry, Woody Allen lo expresa con irónica precisión: «Me interesa el futuro. Es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida». Aunque en ocasiones vivamos al ritmo de la inmediatez de las redes y siguiendo la cadencia de nuestras notificaciones móviles, la realidad es que no hay nada que tengamos más presente que nuestro futuro.

Y de ese futuro, le dedicaremos más de una décima parte al trabajo. Más allá de la relevancia existencial que supone regalar lo más precioso de tu existencia (tu tiempo) a una actividad motivadora y enriquecedora, de esa actividad depende nuestra estabilidad económica, la de nuestras familias y sociedades, proyectos, sueños y crecimiento sostenible de nuestras comunidades. Tiene sentido, por tanto, que nos preocupe el futuro del trabajo y de la economía.

Un futuro entorno laboral en el que la única certeza es la incertidumbre

Vivimos ante un futuro poderosamente incierto y efímero. En espacios empresariales se suele denominar entorno VUCAAcrónimo de los términos en inglés volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. a este contexto gaseoso en el que profesionales y empresas deben demostrar una serie de capacidades específicas, visiones diferenciales y actitudes. Precisamente, sobre estas habilidades corporativas, personales y de equipos de trabajo descansan las características que marcarán el futuro de las empresas y profesionales de éxito.

¿Qué habilidades están ya demandando y demandarán las empresas en el futuro? ¿Qué profesiones suponen una oportunidad de desarrollo a medio plazo? ¿Qué actividades están sujetas a una profunda redefinición, o están condenadas a su desaparición y sustitución por herramientas automatizadas?

Para intentar responder a estas preguntas, no hemos tomado un café (virtual) con dos andaluces que tienen mucho que decir sobre el presente de la empleabilidad y la tecnología, pero que viven mirando más que de reojo al futuro: Pilar Choza de Juan, responsable de comunicación y RRHH en Emergya, y Rubén Mancera Arcos, consultor de marketing digital y growth hacking.

Nuevos perfiles profesionales: renovarse o morir

Es inevitable: en cualquier conversación sobre revolución digital acaba surgiendo la situación excepcional que vivimos a causa de la pandemia. ¿Y cómo no hacerlo? «Esta pandemia ha hecho más por la digitalización de empresas y clientes que todos los planes de incentivos a la digitalización juntos», expresa Rubén Mancera. Desde su punto de vista, casi cualquier competencia digital va a encontrar su hueco en el mercado. Algunos sectores, como el inmobiliario, el agrícola o la restauración, tendrán que reinventarse para sobrevivir, como ya lo está haciendo la educación. «Creo que lo van a pasar peor los puestos de atención en caja y en general cualquiera que pueda automatizarse porque sean repetitivos, rutinarios o aporten poco valor», añade.

Por su parte, Pilar Choza considera que los perfiles que van a tener, y están teniendo ya más desarrollo, son todos aquellos que trabajan para adaptar la vida común a la digital. «Mucho de lo que antes hacíamos de forma presencial hoy lo hacemos a través de formatos digitales. Si hasta ahora la balanza entre lo presencial y lo digital estaba más o menos equilibrada, hoy el mayor peso se lo lleva de forma contundente el escenario virtual», nos comenta.

Hagan la prueba. Cojan papel y lápiz (o, en su defecto, abran el bloc de notas del móvil) y apunten diez gestiones que hayan tenido que hacer de forma presencial en el último mes…, sin contar la compra de comida o medicamentos.

Esperamos...

¿A que no es tan fácil?

La burocracia en general está pasando del mostrador a la pantalla. La atención al cliente se vuelve semipresencial. La educación, la sanidad e incluso el ocio buscan alternativas virtuales al presencialismo. «Todas las profesiones que antes no vinculábamos a lo digital deberán adaptarse a nuevos formatos. El futuro pasa por que el conocimiento tecnológico no solo sea terreno de los informáticos, sino una parcela de conocimiento necesaria para cualquier profesión», añade Pilar.

Todo esto requerirá, obviamente, tanto nuevos perfiles como el rediseño de muchos de los anteriores. En opinión de Pilar, los especialistas en entornos y arquitecturas cloud y en los ámbitos del machine learning y el big data serán esenciales en los equipos de trabajo del futuro.

Además de estos perfiles técnicos, ya se está demostrando que la mejor tecnología puede tener un resultado nefasto «si no comprende el funcionamiento de la mente y la complejidad cultural y social de los seres humanos». Pilar Choza habla de «humanizar la tecnología». De hacerla no solo eficaz, sino comprensible y amigable para una diversidad de públicos cada vez mayor. «Ahora es posible ver a personas jubiladas pagando con Bizum en la carnicería de su barrio. La distancia entre la tecnología y el día a día de las personas se ha hecho casi imperceptible». Por eso harán falta no solo perfiles técnicos «puros»; también especialistas en usabilidad (UX), lingüistas computacionales e incluso sociólogos, filólogos y psicólogos para el desarrollo de las soluciones tecnológicas.

A la caza y captura de nuevas habilidades profesionales

Con la transformación digital cambian también los perfiles demandados por las empresas y a su vez, las habilidades y capacidades que uno debe incluir en su currículum. Tanto Pilar como Rubén coinciden en una cualidad sobre todas las demás: la adaptación al cambio. «El panorama cambia constantemente, surgen herramientas o necesidades nuevas cada día, y si no estamos abiertos a ellas no sabremos detectarlas ni interpretarlas, mucho menos responder a ellas», explica Pilar.

 

La empatía también surge como una cualidad de esa «humanización de la tecnología» que comentaba la experta. Y aspectos como el trabajo en equipo, la proactividad y los idiomas siguen estando en el punto de mira de las empresas digitalizadas.

Para Rubén Mancera, por su parte, la lista incluye: capacidad de adaptación, creatividad, capacidad de análisis y pensamiento crítico, aprendizaje continuo, orientación al cliente, comunicación, resolución de problemas, organización… Los cambios en los procesos de producción a menudo conllevan cambios internos en la cultura de las empresas. Por eso evolucionan constantemente las cualidades que estas buscan en los futuros empleados.

Una apuesta por los cinco perfiles «estrella» de la digitalización

Llegados a este punto de la conversación, abordamos a nuestros expertos con una petición directa: ¿cuáles serán los cinco perfiles «estrella» de la transformación digital?

Pilar nos ofrece una pincelada general, mencionando perfiles involucrados en el desarrollo de herramientas cloud, machine learning y big data, como ingenieros, arquitectos, analistas, diseñadores UX/UI, lingüistas computacionales… Además, destaca la búsqueda de perfiles especializados en la adquisición de talento y el desarrollo de la cultura digital, como profesionales del ámbito de los RRHH, la comunicación interna y el marketing digital (especialistas en SEO, SEM, analytics, community management, etc.).

Por otro lado, Rubén nos destaca explícitamente los siguientes cinco perfiles:

Un perfil nuevo que emplea métodos científicos para buscar el crecimiento global de la empresa, trabajando de forma transversal con todas las áreas. Por ahora solo un 1% de las empresas tienen incorporado este perfil, ¡pero vaya 1%!: Amazon, Facebook, Airbnb, Pinterest, Skyscanner, Zalando, Uber…

Ayuda a las empresas a crear relaciones con unos clientes que ya están digitalizados. Se necesitarán perfiles más versátiles, que controlen a los especialistas en SEO, SEM, diseño gráfico y desarrollo. «El responsable de marketing debe ir olvidándose de las 4 P (producto, precio, punto de venta y promoción) y tener capacidad para descubrir nuevos canales, herramientas y formas de fidelizar y conectar con las personas en entornos físicos y digitales».

«Hoy en día, ninguna empresa puede permitirse el lujo de dejar las puertas digitales de su negocio abiertas a ataques informáticos que puedan destruir en segundos todo el valor y la confianza que han tardado años en construir».

«Los clientes demandan tener voz en las empresas. Cuidarlos no se trata solo de “adquirirlos”, sino de continuar con ese cariño si queremos fidelizarlos. Esto dependerá de muchos factores, como la importancia que les des, cómo te comuniques con ellos, cómo les ayudes… El líder en relaciones con el cliente tiene un desafío enorme por delante: construir confianza sobre su marca y mantenerla».

«No solo tendrán que obtener información de valor partiendo de los datos, sino crear modelos predictivos de comportamiento que permitan a las empresas adelantarse al mercado», concluye Rubén.

 

En una charla para TED Talks, el director del Laboratorio de Economía Digital del Stanford Institute for Human-Centered AI, Erik Brynjolfsson, comentaba que «la tecnología por sí sola no es suficiente. La tecnología no es el destino [...] La nueva era de la máquina es más sobre la creación de conocimiento que solo la producción física [...] La respuesta es no intentar frenar la tecnología. En vez de competir contra la máquina, tenemos que aprender a competir con la máquina».

Las palabras de Brynjolfsson y de nuestros expertos nos recuerdan que algunas de las habilidades blandas que van a ser imprescindibles para trabajar en clave digital en el futuro son ya parte de nuestra cultura como andaluces: la flexibilidad, la resiliencia, la audacia, el trabajo en equipo, la asertividad o la creatividad…, todo eso que los robots son incapaces de hacer (¡de momento!) es en buena parte lo que nos define como cultura. Volviendo a lo que comentaba Pilar Choza sobre «humanizar la tecnología», nos damos cuenta de que para que la economía y la sociedad avancen hombro con hombro, las personas y la tecnología deben trabajar en equipo.

Para acabar, solo un dato: según un informe publicado por Dell Technologies, el 85% de los empleos que habrá en 2030 no existen en la actualidad. Los asistentes de inteligencia artificial integrada se ocuparán de nosotros en formas predictivas y automatizadas. La tecnología no reemplazará necesariamente a los trabajadores, pero el proceso de encontrar trabajo cambiará. En este contexto de incertidumbre, sí, pero también de ilusión, los andaluces tenemos mucho que decir. No solo por nuestros conocimientos; también nuestra cultura (cercana, proactiva, abierta, creativa) puede determinar el futuro de nuestra relación con las máquinas, y por tanto nuestro tejido productivo.