La industria audiovisual lleva décadas adelantando la apariencia que tendrá su mundo en un futuro no muy lejano en el que la tecnología facilita la vida de la sociedad, llegando a ser extremadamente visionaria en algunas ocasiones. ¿Podemos recoger todos estos avances bajo un mismo concepto? Quedarnos en el término de «tecnología» se antoja incompleto. ¿Y si le damos un apellido? Nos acercamos así a lo que conocemos como tecnologías habilitadoras.

Un ecosistema tecnológico para habilitar el progreso

También conocidas como Tecnologías Facilitadoras Esenciales (TFE) —o por su término en inglés, Key Enable Technologies (KET)— son definidas por la Comisión Europea como un grupo de tecnologías que aumentan la innovación para abordar los desafíos sociales y crear economías avanzadas y sostenibles. Aunque se trata de un concepto vago, esta definición nos acerca al objetivo que todas estas tecnologías tienen en común, tal y como nos cuenta su apellido con total transparencia:

Las tecnologías habilitadoras pretenden «habilitar» los sectores económicos a través de la innovación para construir una sociedad más avanzada. Clic para tuitear

«Son innovaciones tecnológicas que tienen el potencial y la capacidad tanto de crear oportunidades como de producir disrupciones significativas», nos cuenta José María de Santiago, Socio Ejecutivo y Vicepresidente de la zona de Europa Occidental en Gartner, consultora líder a nivel mundial en investigación y asesoría. Estas tecnologías —también consideradas Tecnologías Estratégicas, como apunta José María— transforman a las organizaciones con más eficiencia, ya sean públicas o privadas.

«Con las Tecnologías Habilitadoras se consigue reaccionar más rápido a los cambios cada vez más frecuentes en la sociedad y en la economía, ayudando a mejorar la sociedad gracias al impacto en las personas» — José María de Santiago, Socio Ejecutivo en Gartner.

Ya desde 2009, el informe de la Comisión Europea, en el que se planteaba una estrategia común para la digitalización, vaticinaba que estas nuevas tecnologías serían el principal motor del desarrollo del mercado en 2020. A pesar de que por aquel entonces se desconocía qué bienes o servicios estarían a la orden del día. Nada más lejos de la realidad.

Habiendo dejado atrás ya 2020, no queda ninguna duda de la importancia de estas tecnologías, entre las que encontramos el Internet de las Cosas (IoT), el Big Data, el machine learning, el Cloud Computing —o la nube—, la inteligencia artificial, la robótica o el blockchain, por citar algunos ejemplos. Desde trasplantes médicos hasta ciudades inteligentes que permitan sacar el máximo partido a la energía natural o la robótica para facilitarnos la vida, entre otras. «En las cooperativas de Almería hay brazos robóticos que se dedican a lavar las cajas de tomates. Sería absurdo que tuviéramos personas lavando 24 horas cajas de tomates; para eso están las máquinas», nos cuenta Ramón González, doctor en Robótica e ingeniero almeriense.

«La sociedad tiene que entender que los robots siempre vienen a ayudarnos y hacernos más competitivos y que hay trabajos que van a tener que adaptarse, pero es que eso es la ley de la humanidad: hay que adaptarse a lo nuevo».

La transformación digital, acelerada a su vez por la actual crisis sanitaria, ha terminado de erigirlas como pilares del mercado tecnológico actual.

Para que estas tecnologías puedan asentarse cómodamente es necesario que exista una colaboración público-privada. «Es importante fomentar la cofinanciación de las infraestructuras necesarias para la transformación digital, así como los incentivos para atraer inversiones y empresas a las Comunidades. Desde Gartner se apuesta por Andalucía para que sea un referente en el ámbito digital», comenta José María de Santiago.

«La Administración debe actuar como facilitador de la sincronización entre los diferentes actores públicos y privados», señalan desde Gartner. Además, la consultora colabora activamente con los órganos de la Junta de Andalucía responsables de que la transformación digital ocurra, así como ayudando a potenciar la economía digital.

Sin embargo, y a pesar de los avances que se están produciendo en la materia, en España todavía queda mucho trabajo para seguir progresando. De acuerdo con el informe elaborado por la consultora PwC, un 33% de las empresas industriales globales disfrutan de un nivel avanzado de digitalización mientras que entre las empresas españolas apenas se puede destacar un 8%. «Más del 50% de las estrategias digitales fracasan por una mala ejecución», tal y como señala el experto de Gartner. «Por otra parte, existen muchos proyectos que tienen éxito en su fase experimental, pero que no son escalables por razones de diseño o económicas y, por tanto, son abandonados antes de llegar a ser “industrializados”».

Las tecnologías habilitadoras nos acercan a un nuevo mundo de posibilidades. Fuente: Gorodenkoff (Shutterstock)

Tecnologías habilitadoras que crean tendencia

Uno de los proyectos más esperados de Gartner destaca las tendencias que marcarán el año venidero. En el último informe reflexionan sobre la tecnología que marcará 2021, dividiéndola en tres estrategias.

> Las centradas en las personas:

  • El Internet de los comportamientos (IoB), con el que se generan datos a partir del comportamiento de los usuarios, por ejemplo con la ubicación o el reconocimiento facial, que ya permite desbloquear dispositivos personales.
  • Experiencia Total, con el análisis de datos y experiencias de los clientes. Un caso de éxito de esto lo encontramos en la tienda de servicios móviles de Verizon, donde gracias a la creación de un ecosistema conectado consiguen establecimientos seguros durante la crisis sanitaria del COVID-19. Se puede detectar cuando el usuario está cerca del establecimiento para guiarlo mediante notificaciones por un recorrido seguro que responde a las medidas de distanciamiento social.
  • La mejora de la privacidad informática. Las previsiones de Gartner indican que en 2025 el 50% de las empresas tendrán presentes medidas de este calibre.

> Las que funcionen con independencia del lugar en el que se sitúan:

  • La nube distribuida: entendemos como «nube informática» los servidores en remoto a los que los usuarios se conectan para formar un único ecosistema. Están diseñados para almacenar y administrar datos o para acceder a ellos desde cualquier dispositivo conectado a Internet, como ocurre en servicios de streaming o correo electrónico, entre otros. En Granada, por ejemplo, destaca el Andalucía Cloud Center como el mayor proveedor de servicios cloud de la región con centro de datos propio, algo fundamental también de cara a la ciberseguridad.
    La nube distribuida es una modalidad que más del 50% de las empresas estará usando en 2025, según vaticinan en Gartner. Este tipo de servicio permite, por ejemplo, que los centros de datos estén ubicados en cualquier sitio, resolviendo problemas técnicos como la latencia o problemas de regulación como la soberanía de los datos.
  • Operaciones en cualquier sitio: la informática y la automatización juegan un papel importante, facilitando la comunicación entre empresas, clientes, proveedores y usuarios.
  • Red de ciberseguridad: imprescindible en un mundo conectado en el que la seguridad tradicional no puede abarcar el espacio en red. Los usuarios necesitan accesos seguros, especialmente con la aceleración de transformación digital vivida en 2020. Esta necesidad puede explorarse desde distintos frentes en el número que le dedicamos a la ciberseguridad.

> Las consideradas como entrega resistente, donde destacan los negocios inteligentes, en los que la automatización es fundamental; la ingeniería en inteligencia artificial o la hiperautomatización, donde la robótica juega un papel importante.

Más allá de las tendencias del mañana: ¿qué sectores productivos están aprovechando mejor las ventajas de las tecnologías habilitadoras hoy? De acuerdo con los estudios de Gartner, en 2020 a nivel mundial destaca el sector Seguros, seguido de la Banca y otros servicios financieros. El sector público y de la salud también encabezan el ranking. Pero, ¿qué podemos destacar en Andalucía?

Vacaciones bajo el techo del Big Data

Si nos paramos por un momento a analizar la cantidad de datos que se generan en la actualidad puede que nos ahorremos la entrada a la montaña rusa. La empresa de software Domo, de Utah, analiza cada año la actividad mundial en la red y las estimaciones que calculaban para 2020 es que cada persona generaría sobre sí misma 1,7 megabytes de datos. Por segundo.

Inmersos en un constante intercambio masivo de datos, era necesario poder controlarlos y trabajar con ellos con una de las tecnologías facilitadoras en auge: el Big Data. Si desmenuzamos el término anglosajón nos encontramos con los conceptos de «grande» y «datos». Y es que cuando hablamos de Big Data nos centramos en una cantidad de datos cuyo volumen, complejidad y velocidad no permitirían su gestión con las herramientas convencionales.

«Los sistemas de Big Data responden a tres V: procesan un gran Volumen de datos muy Variados (textos, imágenes, datos tabulados…), que se mueven a gran Velocidad», nos cuenta Luis García-Baquero, Analista de datos Senior. Esta tecnología permite crear tendencias a partir del análisis de los datos o plantear puntos de referencia a las empresas para gestionar proyectos. «De esta forma, muchas empresas consiguen impulsar la capacidad de anticiparse a las necesidades y demandas de los clientes o consumidores», nos comenta Daniel Leal, desarrollador de Big Data en Ayesa. Pero también implica avances tecnológicos para el ámbito público.

Y es que Andalucía da un paso al frente en el uso del Big Data y se sitúa como pionera en la gestión inteligente de la industria turística. Un movimiento vanguardista que la posiciona a la cabeza de la Unión Europea, pues se trata de la primera herramienta regional en el ámbito público que permitirá analizar el sector con todos los detalles. Conocer mejor al visitante ayudará a potenciar el turismo y a identificar las oportunidades en un mercado competitivo, traduciéndose también en una mejora económica para la comunidad.

El SmartData, la aplicación de datos turísticos desarrollada por la Consejería de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, puesta a disposición de las empresas del sector turístico, procesa datos de distintas fuentes para obtener información global con la que estudiar el mercado turístico. Desde analizar qué zonas de la región tienen poco explotado su potencial turístico para orientar a las empresas hacia ellas hasta lanzar promociones personalizadas, entre otras variables. «Gracias a esto es posible tomar muchas decisiones y las posibilidades son infinitas», reflexiona Luis García-Baquero. Además, este uso del Big Data ha sido galardonado en la primera edición de premios de destinos inteligentes del ITH.

Por otra parte, y aplicando un uso diferente: ¿recordáis cuando la lectura de los contadores se hacía de puerta en puerta? ¿Se habrían podido extraer cien mil millones de lecturas anuales? La tecnología desarrollada por la multinacional Ayesa, con sede central sevillana, ha desarrollado una plataforma tecnológica con la que lo consigue, utilizando el Big Data en los contadores de electricidad de Endesa. «Con un contador inteligente tendremos el control total de toda la información del consumo sobre cualquier franja horaria, de forma automática y remota», nos cuenta Daniel Leal. Por otra parte, las lecturas de los contadores son digitales y ya no es necesario la visita técnica, ahorrando molestias y posibles errores de una medición tradicional. «Desde el momento que se instala el contador inteligente las lecturas ya no son lecturas estimadas sino reales».

La cantidad de información que generamos está más cerca de ser controlada gracias a las tecnologías habilitadoras. Fuente: Clarisse Meyer (Unplash)

Impresión sostenible y con la que generar vida

La impresión aditiva y la impresión 3D son dos de las nuevas tecnologías que facilitan mejoras en la calidad de vida. Aunque estas pueden ir de la mano, y a menudo se utilizan como sinónimos entre sí, realmente existen diferencias entre ellas y podemos considerarlas como dos tecnologías independientes entre sí.

Mientras que la impresión 3D ha llegado también a los hogares y se usa tanto a un nivel empresarial como amateur, la impresión aditiva está enfocada a un uso industrial. Principalmente porque puede moldear otro tipos de materiales como, por ejemplo, el metal, al que puede dar formas que no se consiguen de otra manera. Las posibilidades de trabajar distintos materiales multiplican las utilidades y, por lo tanto, las ventajas conseguidas con ellos.

Estos avances permiten desarrollar piezas y mecanismos específicos cuya fabricación no era posible con tecnologías previas, consiguiendo una minuciosidad que facilita nuevos enfoques. Detalles como estos los encontramos en las soluciones agrícolas que la sevillana Agrosap desarrolla y con los que puede construir elementos específicos para la creación de materiales que incorpora a una flota de drones. Gracias a las piezas diseñadas con impresión 3D, estos pueden cargar con soluciones fitosanitarias en materiales muy livianos.

Si lo combinamos con otras de las tecnologías habilitadoras, como el 5G o la nube, obtenemos como resultado un dron que puede fumigar en tiempo real en el momento en el que detecta la plaga. De esta forma no solo se ahorra en tiempo de reacción y en el gasto del producto, sino que se trabaja de una forma más sostenible.

Este es el resultado del primer proyecto 5G en drones para la aplicación de fitosanitarios desarrollado por Agrosap, junto a Corteva y con la participación de las Universidades de Sevilla, Almería y Córdoba. Una colaboración que ha sido posible gracias al Reto Impulso 5G, organizado por la Consejería de Transformación económica, Industria, Conocimiento y Universidades de la Junta de Andalucía y Vodafone. En palabras de Salvador Correa, gerente de Agrosap:

«En Andalucía estamos preparados para dar el paso de una agricultura convencional a una más rentable, más sostenible y que aporte una mayor seguridad, no solo a los agricultores sino a los consumidores».

 

Desde Granada también se trabaja la impresión aditiva, pero con un enfoque científico: la impresión de tejido con la que potenciar la medicina regenerativa y facilitar los trasplantes. Fundada en 2015, Regemat 3D busca mejorar la calidad de vida de las personas, pero también de los animales con un planteamiento ético de la tecnología para reducir el testado animal de fármacos o cosméticos. «Gracias a los tratamientos personalizados que conseguimos con esta tecnología se pueden salvar vidas», nos comenta Manuel Figueruela, director ejecutivo de Regemat 3D. «Nuestra misión es desarrollar soluciones innovadoras en el área de la bioimpresión y medicina regenerativa».

Para llevar a cabo estos desarrollos destaca también la participación privada a nivel de inversión. «En 2020 cerramos una ronda de inversión privada de casi medio millón de euros», nos cuenta Manuel. «Inversores que históricamente se habían centrado en el ladrillo se han dado cuenta de la importancia de invertir en ciencia, tecnología e investigación».

Nueva tecnología, nuevas prácticas

Ante los vientos de cambios todavía hay quienes se resisten y se aferran a lo tradicional, mientras que las nuevas tecnologías requieren en primer lugar de una mente abierta dispuesta a aceptarlas. «Es fundamental seguir una metodología ordenada para abordar la transformación digital facilitada por las tecnologías habilitadoras», según nos comenta José María de Santiago. «Hay que tener presente que la digitalización no es un asunto del área de tecnología, sino de toda la organización».

¿Qué factores propician una mala ejecución de las iniciativas digitales? El experto de Gartner nos señala algunas claves:

Esta se caracteriza por saber cuáles son los objetivos que se quieren conseguir con la introducción de las tecnologías innovadoras. «Es fundamental tener claro qué es lo que se quiere optimizar con la Digitalización y qué se quiere transformar». La falta de definición concreta y el poco impulso desde la alta dirección acaban convirtiendo esta ambición en «un conjunto desordenado de proyectos».

Una de las principales barreras a nivel mundial. «También se carece de cultura digital entre los empleados de las organizaciones y en los ciudadanos que van a ser usuarios de los nuevos servicios».

Pasar de un modelo de operación a otro y, por lo tanto, modificar hábitos de trabajo no es algo a lo que muchas empresas estén dispuestas. «Asumen que las nuevas tecnologías simplemente acelerarán lo que ya se está haciendo, ignorando que se necesitan nuevos procesos porque la digitalización posibilita nuevos servicios y productos».

La base del proceso parte de uno mismo y su predisposición a adaptarse a los nuevos tiempos puede acabar convertida en «una barrera a veces insalvable para la adopción de nuevas tecnologías».

Una inversión para el futuro que nace en el presente

Como hemos visto, sectores como la agricultura, el turismo o la sanidad son algunos de los beneficiados por estas tecnologías, en las que no basta con los desarrollos privados. Desde el sector público se cuenta también con incentivos económicos e inversiones para crear un futuro más sostenible e inteligente para todos. En este sentido encontramos, por ejemplo, que desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación se están impulsando distintos planes para una digitalización que, además, evite las brechas sociales que se produzcan en caso de que algunas áreas no queden conectadas.

«Las Administraciones deben facilitar la compartición de la información. El Open Data como estrategia que no solo proporciona mejores servicios a los ciudadanos, sino que también permite al tejido empresarial avanzar en la digitalización y conseguir ser competitivo» — José María de Santiago, Socio Ejecutivo en Gartner.

A nivel europeo, la Comisión Europea continúa reforzando la necesidad de invertir en una industria inteligente, innovadora y sostenible, como destacan en la Estrategia renovada de política industrial de la Unión Europea que publicaron en 2017. Desde la Junta de Andalucía, por otra parte, también se llevan a cabo acciones para la transformación digital y la proyección de la industria 4.0, entre otras. «Una sociedad no puede ser digital si su Administración no lo es», sentencian desde Gartner.

Habiendo visto algunas de las mejoras conseguidas con estas tecnologías queda patente la necesidad de seguir potenciando su desarrollo. «La inversión en innovación y otros activos inmateriales sigue siendo inferior a la registrada en muchos competidores», señala la estrategia de la Unión Europea citada anteriormente. «Europa necesita estimular más la inversión en capital y ofrecer un entorno favorable para la expansión de PYMEs dinámicas». Mientras esa inyección económica y de potencial alcance un punto ideal, las tecnologías habilitadoras seguirán encontrando su camino para situarse entre las tendencias de un futuro que ya ha superado a la ficción cinematográfica que soñaba con ellas.